Convención sobre los Derechos del Niño
Adoptada y abierta a la firma y ratificación por la Asamblea General de la O.N.U. en su
resolución 44/25, de 20 de noviembre de 1989
La
Convención sobre los Derechos del Niño es el primer instrumento
internacional jurídicamente vinculante que incorpora toda la gama
completa de derechos humanos: derechos civiles y políticos así como
derechos económicos, sociales y culturales. Ratificada por 192 países (Solamente
dos países no la han ratificado: los Estados Unidos y Somalia, que han
anunciado su intención de ratificarla firmando oficialmente la
Convención)
Los
derechos humanos de los niños, y las normas a las que deben aspirar
todos los gobiernos para fomentar el cumplimiento de estos derechos, se
encuentran articulados de forma precisa y completa en un tratado
internacional de derechos humanos: la Convención sobre los Derechos del
Niño. La Convención es el instrumento de derechos humanos que más
ratificaciones ha recibido en toda la historia, ya que todos los países
del mundo excepto dos han aprobado sus disposiciones. Esta amplia
aceptación sirve para incrementar el protagonismo de los niños y las
niñas en la tarea de lograr el respeto universal de los derechos
humanos. Al ratificar el instrumento, los gobiernos nacionales se han
comprometido a proteger y asegurar los derechos de la infancia y han
aceptado su responsabilidad ante la comunidad mundial por el
cumplimiento de este compromiso.
Basada
en diversos sistemas jurídicos y tradiciones culturales, la Convención
sobre los Derechos del Niño está compuesta de una serie de normas y
obligaciones aceptadas por todos que no son negociables. Estipula los
derechos humanos básicos que deben disfrutar los niños en todas partes,
sin discriminación alguna: el derecho a la supervivencia; al desarrollo
pleno; a la protección contra las influencias peligrosas, contra el
maltrato y la explotación; y a la plena participación en la vida
familiar, cultural y social. Todos los derechos descritos en la
Convención se ajustan a la dignidad humana y el desarrollo armonioso de
todos los niños y las niñas. La Convención protege los derechos de la
niñez al estipular pautas en materia de atención de la salud, la
educación y la prestación de servicios jurídicos, civiles y sociales.
Estas pautas son puntos de referencia que sirven para medir el
progreso. Los Estados Partes de la Convención están obligados a
establecer y poner en práctica todas las medidas y políticas de
conformidad con el interés superior del niño y de la niña.
